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1 de abril de 2011

Viaje al frío Norte: Finlandia y Estonia

Lo prometido es deuda. Un blog que reverencia al black metal no puede dejar de incluir un viaje al norte como uno de sus artículos.
Pues si. Aprovechando que tenía una amiga haciendo Erasmus en Helsinki, otros dos amigos y un servidor de ustedes se liaron la manta a la cabeza, los plumas al cuerpo y nos cogimos un avión para pasar una agradable e increíble semana en Helsinki. La verdad es que con el solazo que esta cayendo ahora mismo, añoro en cierta forma la nieve que seguramente aun cubra buena parte de Helsinki.

Pues nada, a primera hora del día 10 de marzo cogíamos un vuelo hacia Amsterdam, donde teníamos que hacer una escala antes de coger el vuelo definitivo a Helsinki. Y si, nos dio tiempo a bajarnos unas horitas a Amsterdam, debido a que la escala no era precisamente corta (7 horas). Allí, excepto fumar hachís hicimos casi todo, pero no creo que fuera por falta de ganas, puesto que un vuelo nocturno a Helsinki todo fumados prometía ser como poco divertido. Pero bueno, fuimos algo responsables... Finalmente, hacia las 8 de la tarde nos cogíamos el vuelo a Helsinki, en donde aterrizábamos a eso de las 12, hora local (allí es una hora más que en España) en medio de una ventisca de nieve acojonante. De hecho, la pista era lo único que podíamos distinguir del aeropuerto. De allí, derechos a casita de nuestra amiga, que fue a recogernos muy amablemente al aeropuerto.

Desde el día siguiente, nos metimos lleno en el centro de Helsinki. Para que os hagáis una idea, Helsinki es una ciudad superextensa, aunque en ella apenas vivan un millón de habitantes. Más allá del centro (no demasiado grande) hay un montón de barrios, y más allá de estos barrios, unas cuantas ciudades-dormitorio, como Vantaa o Espoo. Y entre barrios y ciudades, pedazos de bosque que dejan que crezcan libremente, dentro de un orden.. De ahí que salga una ciudad tan extensa.

Uno de los primeros sitios que vimos fue la estación de tren, que sirve al mismo tiempo de principal nudo de comunicaciones de la ciudad, ya que allí también para el metro y paran o pasan todas las lineas de autobús y tranvía.

Desde allí fuimos hacia la zona de Katajanokka, donde pudimos entrar en la catedral protestante de Helsinki, austera como suele ser todo lo luterano... y a apenas unos cien metros, la catedral ortodoxa, muchismo más recargada, y que a mi particularmente me gustó bastante, en cuanto que el culto ortodoxo lleva más de mil años sin variar. Un pedacito de la vida medieval congelado en nuestro tiempo.


Aquí tenéis ambas iglesias. Si, el que posa delante de la catedral luterana soy yo, y esa la subo exclusivamente porque no se me vé la cara por el copo de nieve que manchaba el objetivo. Y tampoco os creáis que era tan tarde cuando tome la segunda foto, la de la catedral ortodoxa. Ni siquiera había tan poca luz, pero digamos que me pasé un poco con el programa manual de la cámara...

En esta foto podéis observar la suntuosidad y el sutil toque oriental del arte ortodoxo. Seaís o no creyentes, observar el arte religioso es entender gran parte de la historia tanto del país donde estamos como de gran parte de Europa. Menos mal que estamos sabiendo, en la actualidad, desvincular nuestra historia de la del Cristianismo, que tanto daño hizo a Europa.

Y aquí tenéis otra foto del puerto de Katajanokka. Ese ferry que veis al final del muelle zarpó delante de nuestras narices rumbo a Tallinn. Ahí fue cuando decidimos sin lugar a dudas que teníamos que cruzar a Tallinn. Y lo hicimos, pero no adelantemos acontecimientos.

El sabado 12 de marzo amaneció despejado sobre la ciudad. De modo que fue el día que escogimos para cruzar a Suomenlinaa. Esta es una isla que se encuentra unos pocos kilometros al sur de Helsinki. Es una antigua fortaleza militar, y de hecho hoy en día es el principal atractivo turístico de Helsinki, además de que la isla tiene 900 habitantes permanentes. Por eso, el barco que une la isla del continente está integrado en los transportes públicos de la ciudad.
Este es uno de los aspectos que ofrece la isla, que es mucho más grande que esto, por supuesto. Bueno, de hecho, Suomenlinaa es la más grande de las cuatro islas que componen el conjunto que recibe dicho nombre. Lo único que están tan cercanas una las otras que hay cuatro puentes que las unen. La isla que aparece en la foto en la academia de la marina militar finlandesa. A pesar de ser una instalación militar, es visitable.

En esta graciosa foto se me ve a mi sacándome la bota después de verme hundido hasta la rodilla en la nieve, y por supuesto para evitar que se me calara el pie, porque si se me calaba, con el frío que había ya me podía dar por jodido.

Estuvimos fundamentalmente en la isla grande, Suomenlinaa, que es donde están las imponentes fortificaciones militares del siglo XVII. No obstante, las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la isla demuestran que ya vikingos suecos pudieron poblar la isla en el siglo IX-X como punto de abastecimiento en la ruta comercial de suecos y daneses con los primeros rusos y los comerciantes lituanos. La fortaleza que es visitable hoy en día fue comenzada por los suecos entre los siglos XV y XVII y completada por los rusos en el siglo XIX y por los propios finlandeses en el siglo XX. Lo curioso es que todos respetaron la estructura original en piedras irregulares. Entre los edificios había polvorines, bastiones, almacenes de abastecimientos, murallas de defensa, restos de torres de observación y zulos, además de un sinfin de tuneles subterraneos que permitían la comunicaciones entre los defensores en caso de asedio, para evitar salir al exterior y ser victimas de un cañonazo enemigo.
Aquí teneis dos cañones de los usados para la defensa de la isla en el pasado. El montículo que se observa detrás es una de las estructuras donde se guardarían estos cañones para protegerlos del fuego enemigo y serviría así mismo de almacén. Estas estructuras estaban reforzadas en cemento, puesto que fueron usadas en 1941 en la guerra que enfrentó a Finlandia con la URSS. Por cierto, estando aquí, no os podéis ni hacer idea del viento que corría...


Aquí dos aspectos de esta fortaleza militar. En la primera foto se vé al fondo el final del tunel donde nos encontramos con aquellos "amistosos" blackmetaleros finlandeses que ya os comenté en la entrada previa. Por cierto, ahora que me acuerdo, esos tres debían ser los únicos finlandeses con el pelo castaño que me tropece, xD

Y esta última foto tomada encima de una de las murallas de Suomenlinaa. Sirva para empezar a explicaros que tipo de paisajes pueden inspirar a un grupo de black metal...

No voy a comentar demasiado del domingo 13. Ese día nos levantamos escandalosamente tarde y por tanto no nos dió tiempo a hacer demasiado. Además perdimos mucho tiempo en el Museo Nacional de Historia, del que tampoco comentaré gran cosa, salvo que está en una antigua iglesia del siglo XVI y que como arqueólogo me resultó muy interesante observar restos prehistóricos de culturas que no conocemos en España...
Esa tarde nos pasamos por la llamada "isla de las ardillas" llamada así por que supuestamente hay un montón de estos animalitos, aunque para variar nosotros no vimos ni una. Allí pudimos, entre otras cosas, caminar por una bahía helada sin miedo a que el hielo se resquebrajara...
La isla es en sí un enorme bosque sobre el que apenas ha actuado la mano del hombre, más que para conservar abiertos los caminos. Con estas condiciones, ha sido aprovechada para instalar en la isla un bonito museo etnográfico sobre el mundo rural finlandés. Pudimos ver varias casas de madera de los campesinos finlandeses, como serían sus molinos, embarcaderos, edificios públicos, iglesias, graneros y saunas... aparte de tener una idea aproximada de como sería el bosque lapón profundo.

El lunes 14 era el día grande del viaje. Nos levantamos a las 5 de la mañana, pero compensó. A las 8 de la mañana zarpabamos desde el puerto de Lansistama hacia la capital de Estonia, Tallinn.
Para que os hagáis una ligera idea, el centro de Tallinn es como una pequeña ciudad medieval conservada en el tiempo. Obviamente no es como hace 500 o 600 años, pero si ha logrado conservar el aspecto más o menos original de la ciudad. Nosotros apenas salimos de ahí.
Este es el aspecto que ofrecía parte del centro de Tallinn desde las murallas del sur de la ciudad vieja. Por cierto, unas murallas en que si no moriamos allí ya podíamos darnos por satisfechos...
Ahí teneís una vista de las murallas. Luego de estar por ahí arriba nos pasamos por la zona centro. Pudimos caminar por las calles de la ciudad, muy agradables. Casi todas tienen tonos muy suaves que contribuyen a darle un aspecto muy curioso a la ciudad, a veces mucho más coloridas que nuestras propias ciudades aquí en España.
La plaza del centro de Tallinn, Raekoja Plats, es sin duda mi sitio preferido de toda Tallinn, el que más me gustó. Las casas tienen esos tonos cremosos y rosados que le dan un aire al mismo tiempo señorial y divertido a la plaza. Al lado además estaba el ayuntamiento de la ciudad (creo que era el ayuntamiento, :S) y antigua cámara de comercio, de cuando la ciudad estaba integrada en la Hansa.
A las cinco de la tarde teniamos que coger el ferry a Helsinki de nuevo (la travesía duraba tres horas en cada sentido!!) Fueron unas pocas horas, pero sin duda que mereció la pena. Desde luego voy a volver en cuanto pueda.

El día 15 era ya el último de nuestra estancia por allá arriba. Así que nos lo tomamos con más calma. Vimos el mercado de Hakaniemi, donde encontramos carne de reno para hacer una pequeña cena esa noche. Además, nos habíamos venido con un precioso botín de Estonia:
Bueno, antés de que penséis nada, os tengo que explicar que el alcohol es tremendamente caro en Finlandia por culpa de los impuestos. De modo que los propios finlandeses les compensa pillarse un ferry y cruzarse a Estonia en busca de cervezas y alcohol. Nosotros, para no ser menos, hicimos lo propio, pero os aseguro que da impresión ver como los pasajeros que a la ida iban con unos carritos de equipaje tranquilamente plegados a la vuelta llevaban cuatro o cinco paquetes de 32 latas o dos o tres cajas de botellines. Esto, que en Estonia podía estar en torno a los 50 euros, rebasaba con mucho los 90 en Finlandia, de modo que haceros una idea...
A última hora de la tarde, decidimos pasearnos por el bosque de Vikii, el barrio donde estaba viviendo nuestra amiga. Es uno de los pedazos de bosque en donde el hombre no ha metido la mano, sino más bien lo contrario: dejan que crezca libremente. Tan solo se mantiene abierto un camino, además iluminado por farolas. Era curioso ver como por allí nos tropezamos con bastantes personas haciendo esquí de fondo. Y había que tener cuidado porque no avisaban cuando venían, sobre todo porque como el camino hacía una pequeña bajada venían embalados. Pero en este bosque también pude sacar algunas fotos muy bonitas, y que me hicieron entender definitivamente en que se insipiraban bandas como Windir, Thyrfing, Manegarm, Horna, Behexen, Moonsorrow... para hacer su música.



La nieve nos llegaba hasta casi la rodilla, sobre todo porque para atajar para llegar a este bosque tuvimos que pasar por una inmensa superficie nevada que en verano son campos de cultivo que tienen algunos vecinos, pero que en invierno se convierten en enormes superficies de nada. Pero eso sí, las vistas que ofrecía el bosque son increíbles.
En fin, cuando salíamos del bosque, ya para irnos a casa, se me ofrecía una fotografía que perfectamente podría aparecer como portada de la demo de un grupo underground de pagan metal:


En fin... cuando subimos a casa, nos preparamos un guiso con la carne de reno, pero considerablemente españolizado dado que le hicimos un sofrito con cebolla, ajo y no me acuerdo que más. Nos bebimos las 10 cervezas entre todos, un colega y yo acabamos con una pequeña borrachera (nos pimplamos dos litros cada uno) y luego llegó la hora de retirarse, a eso de las dos de la mañana, que al día siguiente salíamos a la 1 de la tarde para Madrid de nuevo.

That's all, que dirían los ingleses... Un viaje muy bonito, genial, lleno de vivencias y que desde luego para mi ha tenido algo de "peregrinación", a mirar con mis propios ojos aquellos parajes que inspiran a los mismos grupos que luego devoro con insistencia en España. Ver esos bosques, aunque os parezca algo tonto o de simples, tuvo algo de especial, logre entender plenamente la música, entiendes entonces que la expresión musical más pura que llega de esos paises solo puede ser el black metal. Creo que fue un auténtico "sueño pagano".

12 de marzo de 2011

Noticias desde el frio del norte

Saludos a todos los seguidores del blog! Os escribo esta entrada desde un país del que mucho hemos hablado en este blog: Finlandia.
Ni que decir os tengo que os lo recomiendo encarecidamente. Pasado mañana cruzaré a Estonia, pero estoy seguro que también mercerá la pena.
Y bueno, a modo de reflexión diré que una vez que uno ha estado aquí lográ entender mucho mejor la música que emana de este país, logra entender como los músicos hacen lo que hacen y lo que les inspira para escribir esa música. Todo aquí es frío, hielo, nieve... La luz del sol es mortecina en invierno, y por doquier la gente anda bebiendo cerveza, que por cierto, no es mala.
De momento, aparte del centro, hemos estado en la isla de Suomenlinaa, un precioso emplazamiento a pocas millas de la costa de Helsinki, pero que domina el acceso a la ciudad. En esta isla se construyó una gran fortaleza en el siglo XVIII aproximadamente, por parte de los suecos cuando dominaban esta parte de Europa, y la verdad es que hemos tenido multitud de anecdotas curiosas...
Pero quizás la más curiosa de todas es que hemos visto un largo tunel que discurría por debajo de un largo lienzo de murallas. Después de tener que caminar por él medio a gachas e iluminandonos a base del flash de mi cámara llegamos a una estancia donde hallamos a tres tipos con "corpse-paint", portando armas y haciendo algo muy raro. Lo único que pudimos observar es que había nieve manchada de sangre (quiero suponer que pintura roja). Una mirada muy poco tranquilizadora de un mastodonte que llevaba una chupa de cuero, unos ojos muy azules, un puñal que sobaba constantemente y un corpse paint especialmente currado nos convenció de que allí no se nos había perdido nada, de modo que nos dimos media vuelta. Previamente les dije hola y les pregunté si eran de una banda de black metal. No obtuve demasiada respuesta, lo que nos convenció de que allí nos eramos demasiado bienvenidos. Si que pude observar un par de flashes de estos que se usan en sesiones de fotografía... pero ningun fotografo. Por lo demás, los tres tipos parecían estar tomandose una litronilla... En fin, cosas de los black metaleros más puros...
Pero bueno, para que no todo sean historietas, vayamos con algunas fotos para ilustrar el artículo

Con este bucolico aspecto nos recibió el mar Báltico en el puerto de Helsinki...


Os lo creáis o no... todo lo que hay antes de los árboles es agua!!

Estos son los sotanos de la fortaleza militar... bueno, uno de los muchos tuneles o sotanos que había por ahi.

Y este es el aspecto que nos ofrecía el Báltico desde la isla de Suomenlinaa, además del esplendido sol... Eran ya las cuatro de la tarde.

Y por acabar y no convertir esto en el national Geographic... este es el aspecto de Helsinki al atardecer, más o menos a las seis de la tarde...
En cuatro días regresaré a España y retomaremos el ritmo común del blog, de modo que podéis seguir comentando las entradas. Si mandáis algún artículo, tendrá que esperar un poquillo.
Saludos!